viernes, 22 de mayo de 2009

Chejfec

De parecido modo, es así como yo terminaba también encarnando cierto aspecto del relato del cabrito, donde todo cambiaba –cambia– mientras al mismo tiempo se repite, donde cada presente sucesivo era la condensación del pasado, y donde la mención –la narración– de todo suceso implicaba al mismo tiempo la modificación de la historia: lo pretérito retornaba presente en cada verso reducido de la historia del cabrito. El pasado perduraba, sucesivo, como aspirando y previendo llegar hasta un lugar –virtual e inexistente– que habría de ser el de su consunción y que había sido su seno.