jueves, 14 de mayo de 2009

cioran

Se consideraba el hombre más desocupado de París, pero su ocio era muy creador y enriquecedor. “Unos buscan la gloria; otros, la verdad. Yo me atrevo a situarme entre los segundos. Una tarea irrealizable ofrece más seducción que un objeto inasequible”. Y añadía: “El tiempo de la meditación es el único tiempo lleno. Meditar es un ocio supremo, cuyo secreto se ha perdido”

Una vez le dijo a Octavio Paz que cuando terminaba de escribir, tenía ganas de ponerse a silbar. “Escribir, para mí, ha sido una especie de cura. Todo lo que he escrito, lo he hecho por necesidad inmediata, para deshacerme de un estado de ánimo que me resultaba insoportable. He considerado siempre este acto como una especie de terapia. Cada uno de mis escritos es una victoria sobre el desconsuelo”.