Sin embargo, otro aspecto de mi pulsión por los ejemplos podría ser el de ocultar, reprimir, cierta fascinación que siento por ellos. Quiero decir que, por supuesto, soy una especia de personalidad superyoica –efectivamente, el superyó basico, cuyo goce directo está prohibido-. Así que sólo me está permitido gozar las cosas cuando me puedo convencer a mí mismo de que este goce sirve para algo, de que sirve para una teoría. Por ejemplo, no puedo disfrutar directamente con una buena película de detectives; sólo me está permitido disfrutarla si me digo: “Vale, tal vez pueda utilizar esto como un ejemplo”. Así que siempre vivo en un estado de tensión: mi vida diaria es verdaderamente así, casi. Soy prácticamente incapaz de disfrutar de la película directa, ingenuamente. Antes o después tengo mala conciencia, algo así como: “un momento, tengo que utilizar esto de algún modo”.
Slavoz Žižek Arriesgar lo imposible