sábado, 23 de enero de 2010

Estofado a la manera del Puerto-Álvaro de Campos

Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
Me sirvieron el amor como si fuera estofado frío.
Le dije delicadamente al misionero de la cocina
Que lo prefería caliente,
Que el estofado (y era a la manera del Puerto) nunca se come frío.

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
No comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta,
Y vine a pasear por todas las calles.

¿Quién sabe lo que esto quiere decir?
Yo no lo sé, y pasó conmigo...

(Sé muy bien que en la infancia de toda la gente hubo un jardín,
Particular o público, o del vecino.
Sé muy bien que bromearemos a ser el dueño de él.
Y que la tristeza es de hoy).

Sé eso muchas veces,
Pero, si yo pedí amor, ¿por qué me trajeron
Estofado a la manera del Puerto frío?
No es plato que se pueda comer frío,
Pero me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío,
Nunca se puede comer frío, pero vino frío.