jueves, 29 de enero de 2009

DIARIO

En uno de los últimos fragmentos de estos Diarios,
Ionesco retrata su estado de ánimo final:
“No sé muy bien si sueño, si recuerdo, si viví mi vida o si la soñé.
El recuerdo, igual que el sueño,
me hace sentir profundamente la irrealidad, la evanescencia del mundo,
imagen fugitiva en el agua movediza, humo coloreado.
¿Cómo todo lo que resiste entre firmes contornos puede apagarse?
La realidad es infinitamente frágil, precaria,
todo lo que viví duramente se hace triste y suave.
Quiero retener todo lo que nada puede retener. Los fantasmas.
Soy un muñeco de nieve a punto de fundirse.
Resbalo, no puedo retenerme, me separo de mí mismo.
Estoy cada vez más lejos, soy una silueta y, luego, un punto negro.
El mundo va a helarse.
Una insensibilidad polar ha empezado ya a extenderse sobre nosotros”